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Proindiviso: te enseñamos qué es y cómo se disuelve

20/6/2022
por
Tuio
Es frecuente que dos o más personas compren una vivienda, que una herencia recaiga en varios herederos o que tras un divorcio, la pareja se dispute un vehículo. En ejemplos como estos, hablamos de copropiedad de bienes. Pero ¿qué es exactamente un proindiviso? ¿Puede disolverse o es un estatus vitalicio?

El proindiviso, del latín “indivisible”, se da cuando un bien pertenece a varios propietarios, por lo que ninguno de ellos tiene el derecho pleno sobre su propiedad. Ese bien común, por tanto, es siempre compartido.

¿Qué es un proindiviso o comunidad de bienes?

El proindiviso (o comunidad de bienes) es un concepto jurídico que determina que una persona tiene el derecho de propiedad de forma parcial, compartiendo esta con otras personas. Es decir, que ninguna de ellas tiene la plena propiedad del bien.

Aunque cualquier bien puede ser objeto de estar en copropiedad, los proindivisos más frecuentes suelen hacer referencia a los bienes inmuebles, y generalmente a separaciones, divorcios o herencias

Antes de meternos de lleno en los problemas que conlleva y cómo se disuelve el proindiviso, es interesante indicar que, para no agrandar la bola de dificultades, siempre es recomendable que el bien disponga de un seguro que cubra con los desperfectos o daños del inmueble en cuestión (así se evitan problemas a la hora de venderlo o llegar a acuerdos también a este respecto).
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Cómo llevar a cabo su disolución y problemas que ello resuelve

A la hora de extinguir el proindiviso se presentan dos posibles vías

  • Acuerdo (siempre es la vía preferida)
  • Procedimiento judicial

En este último caso se aplicará el artículo 400 del Código Civil español: “Ningún copropietario estará obligado a permanecer en la comunidad. Cada uno de ellos podrá pedir en cualquier tiempo que se divida la cosa común”. Es decir, que todo copropietario podrá exigir, en cualquier momento, la división del proindiviso.

Cabe resaltar que un proindiviso puede disolverse también si:

  • Todas las personas transmiten las cuotas a un tercero
  • Todas las personas renuncian al bien común
  • El bien se destruye 

Dividir un proindiviso puede solucionar ciertos problemas, sobre todo los relativos a las disputas entre las partes interesadas o la imposibilidad de que lleguen a un acuerdo.

Igualmente, no hay que dejar de señalar las fricciones que puede generar compartir la propiedad de un bien con varias personas, aunque estas tengan una buena relación entre sí. Tengamos en cuenta que:

  • Ningún copropietario tiene capacidad para usar el bien común sin el consentimiento de los demás.
  • Y tampoco es posible donar, hipotecar o vender el proindiviso sin la aprobación del resto de los copropietarios.
Proindiviso divisible

La división de este tipo de proindiviso sería relativamente sencilla si podemos hacerlo en partes proporcionales a las cuotas de cada titular, siempre que el bien no pierda su valor.

Por ejemplo, un proindiviso sobre una finca de 500 hectáreas que sea propiedad de dos herederos se puede dividir en dos fincas de 250 hectáreas cada una; aunque la realidad nunca es tan sencilla. Esta división puede hacerse mediante consenso entre los herederos

Proindiviso indivisible

Este caso es el que mayor problemas presenta, por ejemplo sobre un piso o una vivienda. En supuestos como este, lo habitual es proceder a la venta del bien, siempre que haya acuerdo, para después repartir el ingreso.

Como segunda alternativa, también cabe la posibilidad de que uno de los copropietarios compre las partes del resto, y se convierta en dueño del bien. Cuando hablamos de “partes” no hablamos en un sentido físico, sino en cuotas abstractas. Estas son esencialmente porcentaje de posesión, y pueden ser equitativas o no. 

Disolución de proindivisos por vía judicial

Como ya hemos comentado, en caso de que ante un bien divisible las partes no lleguen a un acuerdo sobre las particiones —lo cual es relativamente común—, se deberá recurrir a un juez para que sea él quien decida las condiciones de la división. 

En el ejemplo de la finca, se solucionaría mediante procedimiento judicial si entre los dos herederos no existiera consenso en el reparto. Se adjudicaría entregando a cada copropietario la parte que le corresponda en función de su cuota.

En caso de bien indivisible, será un juez quien ordene la subasta judicial si hablamos de un bien inmueble. Normalmente se le adjudica a uno solo de los copropietarios a cambio de la obligación de compensar económicamente a los demás en función al porcentaje que ostente cada uno. No obstante, si aquí tampoco se alcanza un acuerdo, el inmueble se venderá y se repartirá su precio.

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