Coberturas

¿Qué daños eléctricos cubre el seguro de hogar?

20/6/2022
por
Tuio
¿Alguna vez se ha averiado tu ordenador, nevera o televisión a causa de una sobretensión de la red eléctrica o de la caída de un rayo?

Si así te ha ocurrido, habrás tenido que echar mano a la cartera, de forma inesperada, para realizar una costosa reparación o incluso adquirir un aparato nuevo.

Seguramente te interesará saber que puedes cubrirte las espaldas antes estos gastos imprevistos, añadiendo a tu seguro de hogar la cobertura de daños eléctricos.

Y lo mejor de todo es que el aumento de precio de tu póliza será prácticamente irrelevante.

¿Qué es un daño eléctrico?

Un daño eléctrico es cualquier desperfecto originado en un aparato conectado a la red eléctrica, y cuyo origen se encuentra en una alteración de la tensión suministrada por la compañía o por la caída de un rayo en la vivienda o edificio de viviendas.

En caso de sobretensión o rayo, suelen quemarse los motores eléctricos o circuitos de los electrodomésticos de gama blanca. Por su parte, en los aparatos tecnológicos, como televisores u ordenadores, lo que se queman son las fuentes de alimentación y las placas electrónicas internas.

¿Por qué se producen los daños eléctricos?

Los excesos de tensión accidentales en la red provocan que motores eléctricos, transformadores y dispositivos electrónicos de control se vean sometidos a un voltaje excesivo, lo que causa un sobrecalentamiento continuado que suele terminar con el quemado de las bobinas de motores y transformadores, placas o controles electrónicos, e incluso parte del cableado interno.

En el caso de que un rayo caiga directamente en nuestro inmueble, la cosa puede ser mucho peor, ya que el exceso repentino de tensión es de una intensidad altísima.

Un rayo puede fulminar varios aparatos eléctricos enchufados en una décima de segundo, así como causar importantes daños adicionales en el conjunto de la instalación eléctrica de nuestro domicilio.

Incluso puede provocar un incendio si los dispositivos afectados se encuentran cerca de materiales fácilmente combustibles.

¿Cuáles son los daños eléctricos que cubre el seguro?

Para que los daños eléctricos estén incluidos en nuestro seguro de hogar, primero tenemos que contratar esa cobertura específica. No todas las compañías ofrecen las mismas condiciones, pero en general los daños eléctricos cubiertos por el seguro corresponden a:

  • Cocinas de inducción, vitrocerámicas y eléctricas
  • Campanas extractoras
  • Hornos microondas y eléctricos
  • Lavadoras, secadoras, lava-secadoras y lavavajillas
  • Frigoríficos y congeladores
  • Televisiones y equipos musicales
  • Ordenadores y sus equipos periféricos o auxiliares
  • Otros dispositivos tecnológicos enchufables a la red eléctrica
  • Instalación eléctrica completa de la vivienda

Suelen quedar excluidos de los daños eléctricos del seguro los aparatos de poco importe, como secadores de pelo, planchas y batidoras, aunque en algunas compañías existe la posibilidad de añadirlos.

¿Qué daños eléctricos no cubre el seguro?

Existen diferencias según la compañía y la modalidad de la póliza de hogar, pero en general, nos encontraremos con las siguientes situaciones, todas ellas previstas en el articulado de nuestros seguros de hogar:

  • Están excluidas las bombillas, tubos fluorescentes, óculos, iluminación LED, lámparas y cualquier otro aparato de alumbrado, sea este fijo o portátil.
  • Lo mismo ocurre con aquellas averías de aparatos eléctricos que se identifiquen como correspondientes al uso normal, el desgaste o la antigüedad.
  • Tampoco se reparan los daños estéticos que no afecten a la funcionalidad del aparato.
  • En ningún caso se repondrán elementos susceptibles de deterioro o desgaste por el uso habitual, como gomas, desagües, embellecedores, puertas o carcasas.
  • En general, tampoco se repararán ninguna parte mecánica o estructural que no corresponda al circuito eléctrico del aparato dañado.
  • No está incluido el servicio de transporte a un servicio de asistencia técnica, por lo que si el asegurado quiere contratar personalmente con un SAT en concreto, deberá hacer el traslado por su cuenta o solicitar que la reparación se realice en el propio domicilio.
  • Si el fabricante del aparato siniestrado ya ha dejado de comercializar las piezas necesarias para efectuar las pertinentes reparaciones, algunos seguros excluyen esos aparatos de la cobertura de riesgos eléctricos.
  • En general, cualquier aparato con más de diez años de antigüedad está excluido. Y cuidado, porque en algunas compañías la antigüedad exigida es inferior. Por tanto, debemos conservar siempre las facturas de compra para evitar que la compañía intente escudarse en este hecho para no realizar la reparación.

Y lo más importante: el seguro no cubrirá ningún daño eléctrico sufrido si se comprueba que la totalidad de la instalación eléctrica no está realizada conforme a las exigencias de la normativa vigente.

El mito de que el seguro no cubre la reparación de un aparato eléctrico que está en garantía

No sabemos de dónde procede este rumor que carece de toda lógica, pero es fácil encontrarse por internet con informaciones que indican que, si el dispositivo averiado a causa de un fenómeno eléctrico está en período de garantía, es el fabricante quien corre con los gastos de reparación.

Eso es rotundamente falso: es el seguro quien asume todos los costes de reparación, esté o no el aparato en garantía. Pero lo que nos puede ocurrir es que si reparamos el electrodoméstico en un SAT que no esté homologado por el fabricante, perderemos la garantía del mismo.

Así que, si se nos presenta este caso, debemos exigir a la aseguradora que el electrodoméstico o aparato electrónico en garantía sea reparado por un Servicio Técnico Oficial de la marca.

¿Cómo reclamar un daño eléctrico al seguro?

Como en cualquier otro siniestro, no debemos postergar el momento de comunicación formal al seguro. El plazo habitual es de 7 días naturales desde la ocurrencia del mismo.

La compañía enviará primeramente a nuestro domicilio a un perito para que realice una evaluación preliminar. Esa primera visita es de máxima importancia, ya que el perito es la persona que decide si procede o no reparar el aparato dañado por un fenómeno eléctrico.

Si nuestra instalación eléctrica cumple la normativa y el perito no sospecha que el dispositivo averiado supere la antigüedad estipulada, dará el visto bueno a la reparación, tras comprobar con la compañía eléctrica la existencia de sobretensión u otras alteraciones accidentales.

Si se trata de un rayo, también comprobará los datos meteorológicos correspondientes a la fecha del siniestro.

Una vez autorizada la reparación, el camino más sencillo para el asegurado es dejar que sea la compañía quien se encargue de enviar a un técnico cualificado para realizar la intervención técnica.

Y no olvidemos nunca que si el dispositivo averiado está en garantía, la reparación debe ser realizada por un SAT oficial del fabricante.

Cómo actuar si el perito de la aseguradora considera que no procede la reparación

El primer paso es realizar una reclamación personal a la compañía, aportando las pruebas pertinentes, en función de la causa aducida por la aseguradora para denegar la prestación:

  • Factura de compra que acredite la antigüedad del aparato averiado
  • En caso de alteraciones accidentales en la red eléctrica, es preciso un informe vinculante de la empresa de suministro de electricidad
  • Cuando se trata de un rayo, adjuntaremos a la reclamación los datos oficiales de AEMET referentes a los fenómenos eléctricos naturales ocurridos en la fecha del siniestro

Si estamos convencidos de que tenemos toda la razón y disponemos de las pruebas correspondientes, pero aun así la aseguradora hace caso omiso de nuestra reclamación, tendremos que poner nuestro caso en manos de un abogado especializado en seguros.

El jurista primeramente realizará una reclamación amistosa certificada o mediante burofax. Si la compañía de seguros tampoco se aviene a razones, la única salida posible será un proceso judicial.

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