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¿Qué es la impugnación y cuándo puede llevarse a cabo?

7/7/2022
por
Tuio

En muchas ocasiones, nos afectan las consecuencias de actos que consideramos injustos o que no han tenido en cuenta ciertos datos que, de haber sido así, el resultado hubiera sido totalmente diferente. Para que nuestro beneficio pueda ser reivindicado, el ordenamiento jurídico pone a nuestro alcance la herramienta de la impugnación: gracias a ella, no nos sentiremos indefensos ante una resolución con la que no estamos conformes. Esta no será definitiva y podremos actuar, seguir luchando en pro de nuestros intereses y reivindicar nuestro éxito para la consecución de lo que consideramos más justo. Así, todos los ciudadanos tenemos la oportunidad de que nuestros casos se revisen o que otros órganos den su opinión dentro de un sistema que aboga por la transparencia y la protección de todos.

¿Qué es una impugnación?

En términos generales, una impugnación es un acto mediante el que manifestamos nuestro desacuerdo ante una decisión que consideramos que no nos beneficia. Esta decisión puede ser de cualquier tipo, pero toma relevancia en el ámbito administrativo, en el mercantil (muy propio de las juntas de los accionistas o directivos en el contexto de las empresas), en el seno de una comunidad de vecinos (casos de impugnación de actas de comunidad de propietarios) y en las resoluciones legales.

¿En qué consiste una impugnación?

Centrándonos en las impugnaciones dentro del ámbito judicial y procesal, la impugnación consiste en interponer un recurso contra una resolución en sentido amplio: aunque a priori pueda parecer complejo, este sentido amplio implica entenderla como cualquiera susceptible de ser recurrida, impugnable, discutida. Son muy numerosos los casos legales que pueden incluirse en estos grupos y la Ley de Enjuiciamiento Civil no nos dice en qué consiste, así que debemos entender una impugnación como un concepto extensivo y extensible.

Impugnaciones judiciales

Las impugnaciones judiciales son una verdadera ventaja para manifestar nuestro desacuerdo a las decisiones tomadas por las autoridades judiciales. No obstante, no se trata de un derecho absoluto: hay ocasiones en las que se piden determinados requisitos para admitir un recurso o hay algunas resoluciones que no son impugnables per se. Aun así, estos son los menos casos y deberán ser expresamente definidos por la ley, ya que el derecho a impugnar se entiende como una facultad de todos los ciudadanos en su libre ejercicio de las garantías y mecanismos procesales para la buena salud del tráfico jurídico en el seno de un procedimiento.

¿Qué procesos judiciales se pueden impugnar?

Las resoluciones que más comúnmente se impugnan son:

  • Los autos que decretan la nulidad de actuaciones.
  • Las sentencias, siempre que no sean firmes.
  • La tasación de costas que cuantifican el precio del proceso judicial, por indebidas o por excesivas.
  • Autos de admisión o denegación a trámite.
  • Otros supuestos concretos, como impugnaciones, preguntas a testigos o valores probatorios de documentos.

Podrán impugnar las personas físicas o jurídicas, con las formalidades que exija la ley y según el tipo de recursos judiciales que procedan (devolutivos, no devolutivos, ordinarios, extraordinarios). Actualmente, muchos de nuestros seguros de hogar incluyen en la póliza asistencia jurídica para que interponer estos recursos sea más fácil para nosotros, así que echa un vistazo al mismo si te sientes perdido o necesitas ayuda.

¿Cuándo se puede impugnar una resolución judicial?

En relación con el momento procesal en el que el ciudadano puede interponer su recurso, tras la lectura de la Ley de Enjuiciamiento Civil, básicamente podemos distinguir tres períodos:

  • Fase de sustanciación del proceso: esta fase incluye todos los recursos contra las resoluciones de trámite como las providencias y autos no definitivos, y los decretos de los secretarios judiciales, entre otros. Es el momento en el que la posibilidad de impugnar e imponer recurso es más amplia.
  • Fase de ejecución de la sentencia: aquí la posibilidad es más restringida, ya que se supone que la sentencia es fruto de la discusión amplia y discernida del caso.
  • Fase final: impugnación de tasación de costas.

La diferencia entre impugnación y oposición

A veces, a la hora de hablar de la impugnación, surge el concepto de oposición como un concepto paralelo y, en ocasiones, sinónimo, pero realmente reflejan dos situaciones distintas.

La oposición es toda aquella acción que responde o contesta a la consecuente actuación de la parte contraria. De esta manera, todo recurso es una oposición, pero no toda oposición es un recurso. Así, la respuesta a la demanda o la contestación a un recurso de la otra parte, son ejemplos de escritos de oposición, pero no de impugnación. La oposición pone en conocimiento de los tribunales una serie de actuaciones procesales, no una queja. No busca rebatir una actuación autónoma perjudicial, como sí es el fin de la impugnación.

Se trata, en fin, de saber que no todas las decisiones deben ser acatadas automáticamente; que la autoridad judicial es autoridad, pero también seres humanos que cometen errores. Por eso, como ciudadanos, contamos con la herramienta de la impugnación, y así optar a que se revise lo que podemos considerar una decisión desfavorable o injusta para nosotros. Porque las segundas oportunidades están disponibles para todos y por igual.